Hola a todos.
Se ha hablado largo y tendido acerca del boom de la minería que vivió La Unión ya antes de su fundación, cuando Roche, Portmán, Las Herrerías, El Garbanzal y sus caseríos eran cuatro pedanías de Cartagena.
Sin embargo, antes de que eso ocurriera, estas pedanías se dedicaban principalmente a la ganadería y a la agricultura. En el caso de Portmán, existía una importante actividad pesquera.
La minería era algo impensable en aquellos años.
Tener tu propio ganado, por pequeño que fuera, o una parcela para cultivar cualquier cosa te permitía sacar adelante a tu familia.
Estoy hablando del siglo XVI hasta principios del siglo XIX.
Blog dedicado a la ciudad de La Unión. Historias, imágenes, personajes, sentimientos... ¡Bienvenidos a La Unión! El blog oficial de mi saga de novelas de La Unión, mi ciudad.
sábado, 5 de diciembre de 2015
domingo, 16 de agosto de 2015
LA HORNACINA VACÍA
Hola a todos.
Me da mucha pena hacer esta entrada porque no he traído ninguna foto para ilustrarla.
Se me da mal hacer fotos, ya sea con la cámara o con el móvil.
Tan sólo puedo contaros esta historia. No es una historia inventada por mí.
En la Calle Alfonso X El Sabio, de mi ciudad, La Unión, hay una hornacina vacía. Está situada a escasos metros de donde se encuentra El Liceo Minero.
Cuando yo era pequeña, me fijaba mucho en esa hornacina. Había una pequeña talla en su interior. Pertenecía a una Virgen. Me han comentado que se trata de La Virgen de los Dolores. La dueña del edificio donde está dicha hornacina se llamaba Dolores y debía de ser devota de esa Virgen.
Sin embargo, un buen día, la talla desapareció. La dueña se marchó del edificio. Y tan sólo ha quedado esa hornacina que nos recuerda que hubo una Virgen allí. Una Virgen que hacía de protectora de la Calle. Sé de gente que, incluso, le ha rezado en mitad de la calle. Y que se ha santiguado a su paso.

El Antiguo Liceo Minero.
Está situado en la Calle Alfonso X El Sabio. Enfrente, hay un jardincillo en el que está un busto dedicado a la gran escritora y poetisa unionense María Cegarra. Mi admirado Andrés Cegarra, hermano mayor de María, dio clases en El Liceo, antes de caer enfermo.
Es la foto que he encontrado para ilustrar esta entrada.
Me da mucha pena hacer esta entrada porque no he traído ninguna foto para ilustrarla.
Se me da mal hacer fotos, ya sea con la cámara o con el móvil.
Tan sólo puedo contaros esta historia. No es una historia inventada por mí.
En la Calle Alfonso X El Sabio, de mi ciudad, La Unión, hay una hornacina vacía. Está situada a escasos metros de donde se encuentra El Liceo Minero.
Cuando yo era pequeña, me fijaba mucho en esa hornacina. Había una pequeña talla en su interior. Pertenecía a una Virgen. Me han comentado que se trata de La Virgen de los Dolores. La dueña del edificio donde está dicha hornacina se llamaba Dolores y debía de ser devota de esa Virgen.
Sin embargo, un buen día, la talla desapareció. La dueña se marchó del edificio. Y tan sólo ha quedado esa hornacina que nos recuerda que hubo una Virgen allí. Una Virgen que hacía de protectora de la Calle. Sé de gente que, incluso, le ha rezado en mitad de la calle. Y que se ha santiguado a su paso.
El Antiguo Liceo Minero.
Está situado en la Calle Alfonso X El Sabio. Enfrente, hay un jardincillo en el que está un busto dedicado a la gran escritora y poetisa unionense María Cegarra. Mi admirado Andrés Cegarra, hermano mayor de María, dio clases en El Liceo, antes de caer enfermo.
Es la foto que he encontrado para ilustrar esta entrada.
lunes, 27 de julio de 2015
FOTO DE ISLA PLANA, EN CARTAGENA
Hola a todos.
Aquí os traigo una foto de Isla Plana, en Cartagena.
No me refiero a la localidad cartagenera, sino a la isla que hay en su litoral, que es pequeña y plana. Está considerada como una Reserva Natural y protegida como tal.
Os dejo con la foto.
Aquí os traigo una foto de Isla Plana, en Cartagena.
No me refiero a la localidad cartagenera, sino a la isla que hay en su litoral, que es pequeña y plana. Está considerada como una Reserva Natural y protegida como tal.
Os dejo con la foto.
sábado, 25 de julio de 2015
HISTORIAS DE LA UNIÓN
Hola a todos.
Regreso a este blog con un nuevo fragmento de mi sección Historias de La Unión.
En esta ocasión, viajamos a Murcia, en concreto, al año 1982. ¿Y eso qué tiene que ver con La Unión?
Tiene que ver porque vamos a ver una amiga de nuestra buena amiga Sofía, unionense, igual que ella. Se trata de Marián.
¡Vamos a ver lo que le ocurre!
Apagó la radio.
Regreso a este blog con un nuevo fragmento de mi sección Historias de La Unión.
En esta ocasión, viajamos a Murcia, en concreto, al año 1982. ¿Y eso qué tiene que ver con La Unión?
Tiene que ver porque vamos a ver una amiga de nuestra buena amiga Sofía, unionense, igual que ella. Se trata de Marián.
¡Vamos a ver lo que le ocurre!
Apagó la radio.
Estaba
harta de oír hablar del mismo tema. En pocos días, comenzaría el Mundial de
Fútbol. Tal evento tendría lugar en España.
Marián
se encogió de hombros.
Estaba
visto que algunas cosas nunca cambiaban. Todo esto lo pensó mientras se dirigía
a la redacción del periódico en el que trabajaba. Tenía ya treinta y cinco
años. Estaba soltera. No tenía hijos.
Conducía
un Renault de color rojo. Volvió a encender la radio. Vivía a bastante
distancia de la redacción del periódico. A veces, la radio le hacía compañía.
Buscó una emisora de radio que no hablara del Mundial. Al final, la encontró.
Escuchó
los acordes de Los rockeros van al
Infierno, de Barón Rojo. El heavy
metal no le gustaba mucho.
Dicen que el fumar es pecado y es
mortal/ y al Infierno me condena…
Casi sin
darse cuenta, Marián iba cantando la canción. Detuvo el coche a la altura del
semáforo. Otro coche se detuvo a su lado. Era un seiscientos y lo conducía un
hombre que parecía haberse quedado anclado en el pasado. Se quedó mirando a Marián
con cara de horror. La radio sonaba muy fuerte. Murmuró algo acerca de los melenudos. El semáforo cambió a verde.
Mi rollo es el rock.
A veces,
escuchar algo de música ponía de buen humor a Marián. Finalmente, llegó a la
redacción del periódico en el que trabajaba. Apagó la radio.
Aparcó
el coche.
Recogió
su carpeta. Bajó del coche.
-Buenos días, señorita-la saludó el botones
del edificio.
-Buenos días-le devolvió el saludo Marián.
Tenía que admitir que
le gustaba mucho su trabajo como redactora en la redacción que tenía El País en Murcia. Entró en el edificio
esbozando la mejor de sus sonrisas.
Se dirigió a su mesa. La redacción era un hervidero.
Le dio las gracias mentalmente a su amiga Sofía. Gracias a ella, había descubierto que su verdadera vocación era informar sobre lo que ocurría en el mundo.
Le parecía lejana la época en la que pensó en ser monja. Había querido huir del mundo después de la salvajada que cometieron contra ella. Pero huir del mundo no servía de nada, como le había dicho la Madre Superiora.
Le recordó que ella no había cometido pecado alguno. El que había pecado fue el canalla que la forzó.
No tenía que esconderse si era inocente. Por ese motivo, Marián abandonó el convento. No quería vivir encerrada sabiendo que era inocente y sintiendo que estaba cometiendo una blasfemia. No tenía vocación religiosa. Ser monja sin haber sentido La Llamada era como cometer una herejía.
Estaba muy contenta con la vida que llevaba.
viernes, 24 de julio de 2015
ESCENA ELIMINADA DE "ISABEL"
Hola a todos.
Aquí os traigo una escena eliminada de una novela a la que tengo gran cariño por varios motivos. Fue de las primeras novelas que terminé. Me encariñé con la protagonista porque me veía reflejada en su manera de ser. Y porque transcurre en Cartagena. Más bien, transcurre en la isla de Escombreras.
Se llama Isabel.
Esta escena es bastante subida de tono y no aparece en la novela.
Aún así, deseo compartirla con vosotros.
Deseo de corazón que os guste.
Daniel se había acostumbrado a colarse en la habitación de Isabel. Tanto don Jaime como Catalina como el resto de la servidumbre estaban profundamente dormidos. Nadie se daba cuenta de que aquel joven apasionado hacía el amor con Isabel.
Ella siempre lo esperaba despierta.
-No hagas mucho ruido-le pedía-No quiero que nadie se despierte y te encuentre aquí.
La manera que tenía Daniel de amarla era salvaje y, al mismo tiempo, estaba cargada de una dulzura infinita. Era Isabel quién desnudaba a Daniel. Una vez desnudo, el muchacho la despojaba de su camisón.
Los dos parecían estar poseídos por entes demoníacos. No parecían dos personas las que se amaban en aquella cama. Se revolcaban en un enredo de sábanas y mantas.
Isabel se olvidaba del pudor cuando estaba con Daniel.
-No está bien lo que hacemos-le decía-Está mal. Pero no podemos evitarlo.
-Cásate conmigo-le rogaba el chico-Isa, te amo. Hablaré con tu padre. Me quedaré aquí. Cuando entre en tu alcoba, se lo diré.
-¡No lo hagas!
-¿Por qué no quieres que lo haga?
-Necesito tiempo.
-¿Y si ya estás embarazada? Eso no lo sabes.
-Estoy menstruando.
-¡Oh!
Pero eso no detenía a Daniel cuando estrechaba entre sus brazos a Isabel.
Deslizaba las manos por la suavidad de aquella piel sedosa.
-Isabel...-le susurraba entre suspiros.
La besaba con la boca abierta y le introducía la lengua. No se cansaba de saborear aquella boca.
Daniel apartó su boca y cogió la mano de Isabel para besársela. Sus labios recorrieron el cuello de la muchacha. Lo mordieron suavemente.
Al mismo tiempo, se dedicó a frotar sus pezones usando los dedos pulgares.
Isabel sintió que iba a morir cuando Daniel comenzó a besarle los pechos. Los lamió suavemente, torturándola con su lengua. Se sintió mareada cuando empezó a besarla en el vientre. Y cuando sus labios se posaron sobre su sexo.
El miembro de Daniel invadió el interior de Isabel. Los dos comenzaron a moverse al mismo compás. Y, finalmente, todo estalló a su alrededor.
Los dos quedaron acostados en un enredo de sábanas y mantas. Daniel se quedaba despierto.
Tapó a Isabel con una manta y pasó toda la noche mirándola. Estar con ella era como estar en el Paraíso. Pero era algo prohibido para él.
-Soy un estúpido-le decía, aunque ella no podía escucharle-Pero, al mismo tiempo, estoy muy contento, Isa.
No podía olvidar que Isabel era la hija de un marqués.
Aquí os traigo una escena eliminada de una novela a la que tengo gran cariño por varios motivos. Fue de las primeras novelas que terminé. Me encariñé con la protagonista porque me veía reflejada en su manera de ser. Y porque transcurre en Cartagena. Más bien, transcurre en la isla de Escombreras.
Se llama Isabel.
Esta escena es bastante subida de tono y no aparece en la novela.
Aún así, deseo compartirla con vosotros.
Deseo de corazón que os guste.
Daniel se había acostumbrado a colarse en la habitación de Isabel. Tanto don Jaime como Catalina como el resto de la servidumbre estaban profundamente dormidos. Nadie se daba cuenta de que aquel joven apasionado hacía el amor con Isabel.
Ella siempre lo esperaba despierta.
-No hagas mucho ruido-le pedía-No quiero que nadie se despierte y te encuentre aquí.
La manera que tenía Daniel de amarla era salvaje y, al mismo tiempo, estaba cargada de una dulzura infinita. Era Isabel quién desnudaba a Daniel. Una vez desnudo, el muchacho la despojaba de su camisón.
Los dos parecían estar poseídos por entes demoníacos. No parecían dos personas las que se amaban en aquella cama. Se revolcaban en un enredo de sábanas y mantas.
Isabel se olvidaba del pudor cuando estaba con Daniel.
-No está bien lo que hacemos-le decía-Está mal. Pero no podemos evitarlo.
-Cásate conmigo-le rogaba el chico-Isa, te amo. Hablaré con tu padre. Me quedaré aquí. Cuando entre en tu alcoba, se lo diré.
-¡No lo hagas!
-¿Por qué no quieres que lo haga?
-Necesito tiempo.
-¿Y si ya estás embarazada? Eso no lo sabes.
-Estoy menstruando.
-¡Oh!
Pero eso no detenía a Daniel cuando estrechaba entre sus brazos a Isabel.
Deslizaba las manos por la suavidad de aquella piel sedosa.
-Isabel...-le susurraba entre suspiros.
La besaba con la boca abierta y le introducía la lengua. No se cansaba de saborear aquella boca.
Daniel apartó su boca y cogió la mano de Isabel para besársela. Sus labios recorrieron el cuello de la muchacha. Lo mordieron suavemente.
Al mismo tiempo, se dedicó a frotar sus pezones usando los dedos pulgares.
Isabel sintió que iba a morir cuando Daniel comenzó a besarle los pechos. Los lamió suavemente, torturándola con su lengua. Se sintió mareada cuando empezó a besarla en el vientre. Y cuando sus labios se posaron sobre su sexo.
El miembro de Daniel invadió el interior de Isabel. Los dos comenzaron a moverse al mismo compás. Y, finalmente, todo estalló a su alrededor.
Los dos quedaron acostados en un enredo de sábanas y mantas. Daniel se quedaba despierto.
Tapó a Isabel con una manta y pasó toda la noche mirándola. Estar con ella era como estar en el Paraíso. Pero era algo prohibido para él.
-Soy un estúpido-le decía, aunque ella no podía escucharle-Pero, al mismo tiempo, estoy muy contento, Isa.
No podía olvidar que Isabel era la hija de un marqués.
sábado, 18 de julio de 2015
ISLAS DE LA REGIÓN DE MURCIA
Hola a todos.
En este blog, me gusta hablar de otros lugares, además de La Unión.
La costa murciana está llena de islas que vale la pena conocer porque forman parte de nuestro patrimonio.
Es nuestro deber conocerlas, admirarlas y recrearnos en su belleza. Pero, además de conocer su Historia y admirarlas, hemos de protegerlas.
Son cuatro las islas que quiero enseñaros, pero hay más.

La isla del Sujeto es una isla baja y de terreno llano que se encuentra en La Manga del Mar Menor, en su parte más meridional. Es un antiguo cono volcánico que lleva millones de años inactivo. Sin embargo, todavía conserva su cráter.

La isla Rondella también se encuentra en La Manga. Al igual que la isla del Sujeto, es un antiguo cono volcánico que lleva millones de años inactivo, pero su cráter aquí no es visible. Tiene forma redonda y un engañoso aspecto montañoso. Sirve como lugar de cría para aves marinas.

La isla de las Palomas se encuentra en Cartagena. Es una isla pequeña con forma de cono. Es un lugar inhóspito y pedregoso y sirve como lugar de cría de numerosa aves marinas. Está considerada como un Espacio Protegido.

La isla del Fraile se encuentra en Águilas. Una importante colonia de gaviotas habita allí y es lugar de paso de delfines, que han sido avistados allí. En la actualidad, está deshabitada, pero estuvo habitada tiempo atrás.
Son cuatro islas que vale la pena conocer y disfrutar, siempre desde el respeto y conociendo mejor la historia que cada una de ellas esconde.
En este blog, me gusta hablar de otros lugares, además de La Unión.
La costa murciana está llena de islas que vale la pena conocer porque forman parte de nuestro patrimonio.
Es nuestro deber conocerlas, admirarlas y recrearnos en su belleza. Pero, además de conocer su Historia y admirarlas, hemos de protegerlas.
Son cuatro las islas que quiero enseñaros, pero hay más.
La isla del Sujeto es una isla baja y de terreno llano que se encuentra en La Manga del Mar Menor, en su parte más meridional. Es un antiguo cono volcánico que lleva millones de años inactivo. Sin embargo, todavía conserva su cráter.
La isla Rondella también se encuentra en La Manga. Al igual que la isla del Sujeto, es un antiguo cono volcánico que lleva millones de años inactivo, pero su cráter aquí no es visible. Tiene forma redonda y un engañoso aspecto montañoso. Sirve como lugar de cría para aves marinas.
La isla de las Palomas se encuentra en Cartagena. Es una isla pequeña con forma de cono. Es un lugar inhóspito y pedregoso y sirve como lugar de cría de numerosa aves marinas. Está considerada como un Espacio Protegido.
La isla del Fraile se encuentra en Águilas. Una importante colonia de gaviotas habita allí y es lugar de paso de delfines, que han sido avistados allí. En la actualidad, está deshabitada, pero estuvo habitada tiempo atrás.
Son cuatro islas que vale la pena conocer y disfrutar, siempre desde el respeto y conociendo mejor la historia que cada una de ellas esconde.
viernes, 12 de junio de 2015
UNA CARTA DE AMOR
Hola a todos.
Hoy, os traigo un pequeño relato que escribí hace algún tiempo.
Transcurre en La Unión durante la década de 1940. Es una carta de amor muy intensa que le escribe una mujer enamorada al hombre que ama.
Veamos qué le dice.
AMADO MÍO:
“Sabes de sobra que creo en Dios. Mi fe me sostiene. Me hace pensar que te pondrás bien. ¿Cómo voy a vivir si no puedo abrazarte?
Viene a verte tu amigo Pedro y os encerráis en la habitación a hablar. Hay muchos manuscritos que están encima de la mesa que hay en nuestra habitación. Hace tres años, Pedro y tú fundasteis la Editorial Levante. Y funciona a las mil maravillas. Vienen a veros escritores de todas las edades. Gente que tiene un sueño. Y que confía en vosotros para que los hagáis realidad.
Os aplaudo por ello.
Me acerco a ti y te doy un beso.
En ocasiones, me lee alguno de esos manuscritos en voz alta. Yo te abrazo y apoyo la cabeza sobre tu hombro. Me gusta mucho hacer esto cuando me estás leyendo un manuscrito en voz alta.
De noche, en nuestra cama, me besas y yo también te beso. Tus labios acarician mi piel…Tu lengua recorre mi cuerpo…Me siento segura cuando estoy entre tus brazos…Cuando besas mi cuerpo palmo a palmo…
Cuando me despierto por la mañana, lo primero que siento es tu respiración mezclándose con mi respiración. Estás vivo. ¡Vivo, amor mío! ¡Y yo soy la mujer más feliz del mundo porque estás a mi lado!
No me atrevo a salir a la calle.
-Tienes que salir a divertirte, cariño-me dices.
-¿Cómo voy a salir a la calle a divertirme si tú estás aquí?-te replico.
-Eres todavía joven. Tienes derecho a hacer tu vida. Incluso…
-¡Ni lo menciones siquiera! No podría hacer eso y tú lo sabes. Me basto con lo que me das, que es mucho. Te amo demasiado como para hacer eso.
-Cariño…
-¿No te das cuenta de que tú lo eres todo para mí?
¿Cómo voy a vivir si me faltaras tú? No sólo eres mi marido. Ni eres sólo el padre de mis hijos. Siempre has sido mi mejor amigo…Mi hermano del alma…¿Cómo puedo vivir si no tengo tus ojos mirándome? Siento tus labios cubriendo de besos cada centímetro de mi piel por las noches…Besando mi cuerpo…Yo me abrazo a ti y no quiero soltarte nunca.
Soy perfecta para ti. Alabas mi piel…Mis ojos…Mi cara…
Me despierto por las mañanas sintiendo cómo me acaricias el rostro con la yema de los dedos.
-Buenos días-me dices.
-Buenos días-te contesto.
-¿Cómo has dormido?
-Bien. Pero me despierto mejor. Porque te veo a ti. Y estás conmigo.
Nos besamos. No podemos dejar de besarnos. Todavía es temprano y nuestros hijos todavía están dormidos.
Nos relajamos el uno en brazos del otro.
Nos besamos una y otra vez. No podemos parar.
Han pasado ya algunos años. No son muchos, pero para mí que fue ayer cuando me robaste mi primer beso. Ocurrió en un momento en el que estabas sufriendo mucho. Acababas de perder a un ser querido. A tu novia…Mi mejor amiga…La mujer que iba a convertirse en tu esposa…
¿Qué pasó?
¿Cómo acabaste en mis brazos?
¿Cómo acabé yo en tus brazos?
En cada uno de nuestros encuentros, nuestros besos eran cada vez más apasionados y no nos dábamos cuenta de lo que nos estaba pasando. Éramos muy jóvenes. Tú había sufrido una dolorosa pérdida y yo, quizás, me aproveché de la situación. Dices que no fue así.
Cuando nos abrazamos, yo desearía no soltarte porque tengo mucho miedo a perderte, amor mío.
Insistes muchas veces en querer salir a la calle, a pesar de tu enfermedad. El mundo que tú y yo conocimos hace mucho tiempo ha desaparecido. Cuando salimos a pasear, te coges de mi brazo para caminar. Yo apoyo mi cabeza sobre tu hombro y noto cómo me besas en la frente. Los niños corretean delante de nosotros. Nos reímos viendo cómo disfrutan de la vida. Juegan. Son todavía niños, pienso.
-Esto tiene que cambiar-me dices.
-¿A qué te refieres?-te pregunto.
-A lo que está pasando en La Unión. No me resigno a que mi ciudad se convierta en una ciudad fantasma. ¡No lo tolero!
-Poca cosa podemos hacer tú y yo ante lo que está pasando. Tenemos que resignarnos. Hay que esperar a que las cosas cambien. Y, entonces, puede que acaben mejorando.
-Y también puede que acaben empeorando.
-No…No lo creo…
Nos abrazamos y nos besamos en mitad de la calle. No suelo comparar nuestra vida conyugal con la de otras parejas, amor mío.
Nos gusta demasiado besarnos.”
TE QUIERE,
VALERIA.
Hoy, os traigo un pequeño relato que escribí hace algún tiempo.
Transcurre en La Unión durante la década de 1940. Es una carta de amor muy intensa que le escribe una mujer enamorada al hombre que ama.
Veamos qué le dice.
LA UNIÓN, MURCIA 1943
AMADO MÍO:
“Sabes de sobra que creo en Dios. Mi fe me sostiene. Me hace pensar que te pondrás bien. ¿Cómo voy a vivir si no puedo abrazarte?
Viene a verte tu amigo Pedro y os encerráis en la habitación a hablar. Hay muchos manuscritos que están encima de la mesa que hay en nuestra habitación. Hace tres años, Pedro y tú fundasteis la Editorial Levante. Y funciona a las mil maravillas. Vienen a veros escritores de todas las edades. Gente que tiene un sueño. Y que confía en vosotros para que los hagáis realidad.
Os aplaudo por ello.
Me acerco a ti y te doy un beso.
En ocasiones, me lee alguno de esos manuscritos en voz alta. Yo te abrazo y apoyo la cabeza sobre tu hombro. Me gusta mucho hacer esto cuando me estás leyendo un manuscrito en voz alta.
De noche, en nuestra cama, me besas y yo también te beso. Tus labios acarician mi piel…Tu lengua recorre mi cuerpo…Me siento segura cuando estoy entre tus brazos…Cuando besas mi cuerpo palmo a palmo…
Cuando me despierto por la mañana, lo primero que siento es tu respiración mezclándose con mi respiración. Estás vivo. ¡Vivo, amor mío! ¡Y yo soy la mujer más feliz del mundo porque estás a mi lado!
No me atrevo a salir a la calle.
-Tienes que salir a divertirte, cariño-me dices.
-¿Cómo voy a salir a la calle a divertirme si tú estás aquí?-te replico.
-Eres todavía joven. Tienes derecho a hacer tu vida. Incluso…
-¡Ni lo menciones siquiera! No podría hacer eso y tú lo sabes. Me basto con lo que me das, que es mucho. Te amo demasiado como para hacer eso.
-Cariño…
-¿No te das cuenta de que tú lo eres todo para mí?
¿Cómo voy a vivir si me faltaras tú? No sólo eres mi marido. Ni eres sólo el padre de mis hijos. Siempre has sido mi mejor amigo…Mi hermano del alma…¿Cómo puedo vivir si no tengo tus ojos mirándome? Siento tus labios cubriendo de besos cada centímetro de mi piel por las noches…Besando mi cuerpo…Yo me abrazo a ti y no quiero soltarte nunca.
Soy perfecta para ti. Alabas mi piel…Mis ojos…Mi cara…
Me despierto por las mañanas sintiendo cómo me acaricias el rostro con la yema de los dedos.
-Buenos días-me dices.
-Buenos días-te contesto.
-¿Cómo has dormido?
-Bien. Pero me despierto mejor. Porque te veo a ti. Y estás conmigo.
Nos besamos. No podemos dejar de besarnos. Todavía es temprano y nuestros hijos todavía están dormidos.
Nos relajamos el uno en brazos del otro.
Nos besamos una y otra vez. No podemos parar.
Han pasado ya algunos años. No son muchos, pero para mí que fue ayer cuando me robaste mi primer beso. Ocurrió en un momento en el que estabas sufriendo mucho. Acababas de perder a un ser querido. A tu novia…Mi mejor amiga…La mujer que iba a convertirse en tu esposa…
¿Qué pasó?
¿Cómo acabaste en mis brazos?
¿Cómo acabé yo en tus brazos?
En cada uno de nuestros encuentros, nuestros besos eran cada vez más apasionados y no nos dábamos cuenta de lo que nos estaba pasando. Éramos muy jóvenes. Tú había sufrido una dolorosa pérdida y yo, quizás, me aproveché de la situación. Dices que no fue así.
Cuando nos abrazamos, yo desearía no soltarte porque tengo mucho miedo a perderte, amor mío.
Insistes muchas veces en querer salir a la calle, a pesar de tu enfermedad. El mundo que tú y yo conocimos hace mucho tiempo ha desaparecido. Cuando salimos a pasear, te coges de mi brazo para caminar. Yo apoyo mi cabeza sobre tu hombro y noto cómo me besas en la frente. Los niños corretean delante de nosotros. Nos reímos viendo cómo disfrutan de la vida. Juegan. Son todavía niños, pienso.
-Esto tiene que cambiar-me dices.
-¿A qué te refieres?-te pregunto.
-A lo que está pasando en La Unión. No me resigno a que mi ciudad se convierta en una ciudad fantasma. ¡No lo tolero!
-Poca cosa podemos hacer tú y yo ante lo que está pasando. Tenemos que resignarnos. Hay que esperar a que las cosas cambien. Y, entonces, puede que acaben mejorando.
-Y también puede que acaben empeorando.
-No…No lo creo…
Nos abrazamos y nos besamos en mitad de la calle. No suelo comparar nuestra vida conyugal con la de otras parejas, amor mío.
Nos gusta demasiado besarnos.”
TE QUIERE,
VALERIA.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)